Quantum of Solace

Daniel Craig.
A priori la nueva película protagonizada por el popular agente secreto de los servicios de inteligencia británicos James Bond, pintaba más que bien. Continuaba con la trama desarrollada en la estupenda Casino Royale, prometía ahondar aún más en los recovecos oscuros del héroe, el director elegido para culminar el lavado de cara del personaje no era otro que el aclamado Marc Forster (autor de películas extraordinarias como Monster´s Ball, Transito y sobre todo, Más extraño que la ficción) y el argumento gira en torno a una situación real, el de la intromisión de la CIA y el gobierno norteamericano para la creación de dictaduras afines, la explotación salvaje de los recursos naturales… Casino Royale reinventaba al agente 007 despojandolo de su elegancia congénita, su invulnerabilidad y en definitiva de parte de su carisma, y le dotaba de una humanidad necesaria en los tiempos que corren, en los que otro espía, Jason Bourne, se había impuesto como relevo natural en pleno siglo XXI. Casino Royale suponía la reformulación en clave realista (ahora Bond sangra, se fractura física y emocionalmente) de un personaje gastado que ya nadie se tomaba en serio, y la citada saga Bourne fue un referente indudable en este cambio de imagen.
Ahora bien, Quantum of Solace poco tiene que ver con su predecesora. Si Casino Royale era una cinta de espionaje con alguna que otra escena de acción para contentar a los incondicionales de la saga y al público menos exigente, Quantum of Solace es una película de acción en la que la trama de espionaje sólo es un débil pretexto para enlazar las escenas de persecución, tiroteos…, más numerosas que en Casino Royale, pero mucho peor resueltas y con un inexplicable ritmo decadente (las escenas de acción van perdidendo intensidad a lo largo del metraje, reservando lo peor para el final). Poco queda pues de la anterior y aplaudida entrega. Ninguna escena queda para el recuerdo, como si sucedía con Casino Royale (donde algo tan aburrido y en apariencia poco cinematográfico como una partida de poker poseía mayor intensidad y emoción que todo el metraje de Quantum of Solace), el ácido sentido del humor practicamente ha desaparecido, así como la tensión sexual con la chica Bond, otro aspecto que aquí se ha despercidiado, y es que Eva Green era imposible de superar. Lo único que se mantiene intacto es la genialidad de Daniel Craig, a pesar de todo y a que esta pelicula no esté a la altura de su calidad actoral, el mejor James Bond de la historia.

Olga Kurylenko.
Sigue habiendo puntos de interés además de la interpretación de Craig. Las escenas de acción, auque desangeladas, siguen siendo espectaculares (el presupuesto de la película supera los 200 millones de dólares). El nivel actoral del conjunto es más que aceptable. Judi Dench, Giancarlo Gianninni y Jeffrey Wright vuelven a firmar un excelente trabajo, aunque no se puede decir lo mismo del villano de la función, el por otra parte genial actor de La escafandra y la mariposa, Mathieu Almaric, que no sabe muy bien que hacer en una producción de estas características y con un personaje tan poco enigmático. Esperemos que la saga vuelva a reconducirse a la senda iniciada con Casino Royale. El personaje es demasiado atractivo como para protagonizar lo que es solamente una película de acción.
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