El intercambio

En los últimos años Clint Eastwood, el que fuera un icono del western y del paradigma de “tipo duro”, ha mostrado una sensibilidad y una voracidad artística sin parangón en la actualidad cinematográfica. Tras Obras Maestras como Sin perdón, Mystic River o Million Dollar Baby, llega El intercambio, para demostrar una vez más que Eastwood es uno de los pocos cineastas estrictamente clásicos que quedan en activo. Y si bien esta penúltima obra, porque en breve estrenará Gran Torino, no alcanza el nivel de sus más celebradas películas, sí es una de las mejores del año y pone en evidencia una vez más que no importa cual sea el guión que Eastwood ponga en imágenes porque éstas, por si solas, rebosarán elgancia y exquisitez.

Angelina Jolie y Jeffrey Donovan.

Angelina Jolie y Jeffrey Donovan.

Se le puede encontrar cientos de defectos a una cinta como El intercambio, desde una resolución menos impactante de lo que es habitual en el autor de Un mundo perfecto, a un final que se alarga en demasía sin nunguna necesidad, pasando por una simplicidad en el tratamiento de los personajes (les faltan los matices que les haga moralmente ambiguos, reduciendolos a simples encarnaciones del bien y del mal), que aleja a la película de las grandes obras morales que eran las citadas Mystic River y Million Dollar Baby. No obstante, y a pesar de un guión que perfectamente habría podido ser carne de telefilm de sobremesa, Eastwood se las apaña, armado con su habitual instinto (suele escoger la primera toma filmada de cada escena) y su sencillez narrativa, en las antípodas de los productos de consumo rápido que abarrotan las taquillas, para presentar una desgarradora historia sobre el amor maternal y la corrupción del sistema.

Angelina Jolie con su falso hijo.

Angelina Jolie con su "falso hijo".

Así pues, Eastwood imprime a cada imagen un sello de calidad indiscutible, como si el genial cineasta ganador de dos Oscar fuera incapaz de hacer una mala película ni a propósito. El intercambio puede ser considerado un film irregular, pero muchas de sus escenas quedarán grabadas a fuego en la retina del espectador para siempre. Eastwood aterra, conmueve, nos deja indefensos en la butaca, asistiendo a la odisea de esta madre, interpretada por una Angelina Jolie, que por fin demuestra todo su potencial y que firma una actuación de una magistral intensidad, en su lucha contra las fuerzas del orden, una prensa gregaria y en definitiva contra el mundo en su totalidad.

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