Archive for the Crónica festival Category

“Estómago”, ganadora de la Espiga de Oro en la Seminci

Posted in Crónica festival on 1 noviembre 2008 by David

La comedia italobrasileña Estómago ha sido la ganadora de la Espiga de Oro en la 53 edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci). La Ópera Prima del director brasileño Marcos Jorge, que gira en torno a un vagabundo que se convierte en un respetado cocinero antes de recalar en prisión, ha ganado también el premio “Pilar Miró”, destinado al mejor nuevo director, el premio de la Juventud y el de mejor actor para Joao Miguel, compartido con el español Unax Ugalde por encarnar a un sacerdota que protege a los represaliados por los partidarios del franquismo en el marco de la Guerra Civil, en la película La buena nueva, de Helena Taberna.

Marcos Jorge, director de Estómago./Efe

Marcos Jorge, director de "Estómago"./Efe

Joao Miguel, protagonista de Estómago.

Joao Miguel, protagonista de "Estómago".

Unax Ugalde, protagonista de "La buena nueva".

Unax Ugalde, protagonista de "La buena nueva".

El premio a la mejor actriz ha ido a parar a la finlandesa Maria Heiskanen por interpretar a una mujer maltratada por su marido, alcoholico y adultero, y que encuentra una vía de escape en su afición a la fotografía, en la película sueca Los momentos eternos de Maria Larssons, de Jan Troell, que también ha ganado el Premio a la Mejor Dirección de Fotografía, a cargo del propio director y de Micha Gavrjusjov.

Maria Heiskanen, protagonista de "Los momentos eternos de Maria Larssons".

Maria Heiskanen, protagonista de "Los momentos eternos de Maria Larssons".

La espiga de plata ha correspondido a la película argentina El frasco, de Alberto Lecchi, en la que Daría Grandinetti interpreta a un tímido conductor de autobús que está enamorado de una maestra (Leticia Brédice) a la cual debe hacer el favor de llevarle una muestra de orina al médico. El frasco ha sido reconocida también con el Premio del Público.

Dario Grandinetti y Leticia Brédice en una escena de "El frasco".

Darío Grandinetti y Leticia Brédice en una escena de "El frasco".

El Premio al Mejor Guón ha sido para la danesa Terriblemente Feliz, escrita por el propio director, Henrik Ruben Genz, y Gry Dunja Jensen, y que también ha sido galardonada con el Premio a la mejor Música, a cargo de Kare Bjerko. Terriblemente feliz es la historia de un policía que es trasladado a una pequeña localidad danesa con un ambiente hostil tras haber cometido un delito en la capital.

Kim Bodnia y Jakob Cedergren en una escena de Terriblemente feliz.

Kim Bodnia y Jakob Cedergren en una escena de "Terriblemente feliz".

Por último, la película de Chus Gutierrez, Retorno a Hansala, sobre la repatriación de un cadaver, inmigrante ilegal marroquí, hallado en la costa de Algeciras, por parte del dueño de una funeraria y de la hermana del difunto, se alzó con el Rconocimiento Especial del Jurado.

José Luis Garcia Pérez en una escena de "Retorno a Hansala"

José Luís García Pérez en una escena de "Retorno a Hansala".

Carmen Maura recogerá está noche en la ceremonia de clausura, que tendrá lugar a las ocho, la Espiga de Honor por su trayectoria.

Anuncios

Termina la Seminci con la proyección de la última película de Atom Egoyan

Posted in Crónica festival on 1 noviembre 2008 by David

La última jornada de la Seminci antes de la clausura de hoy, sabado, comenzó con la proyección de La buena nueva, película española dirigida por Helena Taberna y ambientada en la guerra civil, que fue aclamada de forma entusiasta. La cinta, protagonizada por Unax Ugalde, Bárbara Goenaga y con la participación de Guillermo Toledo en un breve papel, narra la implicación de un joven sacerdote enviado a un pueblo socialista y su labor para detener los crimenes una vez lleguen las tropas franquistas. La buena nueva es una película que sabe mantener la tensión a lo largo de todo el metraje a pesar de unos personajes algo acartonados en sus propios ideales, a la vez que se muestra menos manipuladora de lo que podría parecer al no cargar las tintas contra toda la institución eclesiástica, tan sólo contra su cúpula, y saber reconocer la valentía de aquellos curas que sacrificaron su privilegiada posición e incluso su vida para salvar a los perseguidos por la Falange. La buena nueva es una notable película que se ve con gran interés, a la que sin embargo se echa en falta algo más de complejidad y menos obviedad en su mensaje.

Bárbara Goenaga y Unax Ugalde en una escena de "La buena nueva".

Bárbara Goenaga y Unax Ugalde en una escena de "La buena nueva".

A continuación llegó una de las películas más esperadas de la Seminci, la última del canadiense, ganador en tres ocasiones de la Espiga de Oro, Atom Egoyan. El director de películas tan magistrales como Exótica o El dulce porvenir, desembarca esta vez en el festival vallisoletano con Adoration, film que narra la historia de un adolescente, que alentado por su profesora inventa un relato en el que su padre, fallecido junto a su madre en un accidente de coche, es un terrorista jordano que usa a su esposa para cometer un atentado terrorista contra un avión que viaja a Israel. El ejercicio escolar tendrá inesperadas consecuencias al ser colgado en Internet por el muchacho. La nueva película de Atom Egoyan y quizá la más ambiciosa de toda su carrera, trata temas como la busqueda de la identidad, el poder de las nuevas tecnologías, los condicionantes de la educación paterna a lo largo de toda una vida, la tolerancia religiosa…, y lo hace con el particular e insobornable estilo del cineasta canadiense. En ese sentido, Adoration se ve con la fascinación a las que nos tiene acostumbrados, con su absorvente puesta en escena y una historia en apariencia absurda o inverosimil, pero que esconde una gran riqueza. Aún así, Egoyan, que ha firmado una de sus películas más flojas, naufraga al abusar de una estructura caótica que acaba por confundir al espectador, concluir con un tramo final tan explicativo, y en general por un exceso de ambiciones que nunca se ven satisfechas. Aún así, es un ejercicio arriesgado que evidencia una vez más el carácter de Egoyan como cineasta indomable siempre en busca de su propia identidad.

Devon Bostick y Arsinée Khanjian en una escena de Adoration.

Devon Bostick y Arsinée Khanjian en una escena de "Adoration".

La última película proyectada en esta 53 edición de la Seminci fue la danesa Terriblemente feliz, dirigida por Henrik Ruben Genz y ganadora del Globo de Cristal a la mejor película en la última edición del Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary (República Checa). La película, de la que subyace un humor negro seco y brutal, relata la investigación de un policía de Copenhague, que es enviado a una pequeña localidad danesa como castigo por una negligencia cometida en la capital. Allí descubre que una mujer del pueblo está siendo maltratada por su marido. Terriblemente feliz es una las mejores películas que se han proyectado en la Seminci y a la vez una de las más descondertantes. Con una dirección perfecta en la que cada plano ha sido estudiado al milímetro, Ruben Genz compone una película sobria, sucia (con una maravillosa fotogradía de claroscuros) y una cadencia desasosegante y un tramo final que si bien parece arbitrario concluye de la forma más irónica y brillante posible. Terriblemente feliz es una mirada lucida al ambiente claustrofóbico y opresivo de los pequeños municipios del interior profundo de cualquier país, donde los forasteros siempre son vistos como una amenaza y ningún pecado queda sin castigo.

Jakob Cedergren y Lene Maria Christensen en una escena de Terriblemente feliz.

Jakob Cedergren y Lene Maria Christensen en una escena de "Terriblemente feliz".

Concluye así una edición de la Seminci que ha supuesto un desastre organizativo a todos los niveles. Día tras día se han sucedido problemas, que si bien han contado con el reconocimiento y las disculpas del director del festival, Javier Angulo, no han sido subsanados. Entradas duplicadas, retrasos y errores continuados en el subtitulado de las proyecciones en los cines Manhattan, avería del servicio de venta de entradas a través de Internet y de venta anticipada en taquilla y la polémica surgida en torno a la proyección de Metrópolis en el auditorio Miguel Delibes, con quejas por la reducción del aforo y la asignación de localidades previa han empañado un festival que en lo cinematográfico ha mostrado algunos buenos ejemplo de buen cine, aunque la calidad media haya sido bastante irregular y mejorable. Cinco películas destacan por encima del resto: El frasco, Flame y Citron, Terriblemente feliz, Estómago y sobre todo, Cerezos en flor.

Buen cine de habla hispana en la penúltima jornada de la Seminci

Posted in Crónica festival on 31 octubre 2008 by David

La séptima jornada de la Seminci llegó con la expectación de la ultima película del argentino Carlos Sorín, autor de cintas tan celebradas como Historias mínimas o Bombón, el perro. Sorín ha presentado esta vez La ventana, entrañable historia acerca de un hombre octogenario y enfermo que se prepara para recibir a su hijo, un reputado pianista que llega de Europa. Antes de la llegada de éste, el anciano se escapará de la cama donde está postrado y dará un paseo por el campo. La ventana es una película tierna y sencilla, que sigue los canones minimalistas habituales en el cine de Sorín. A pesar de que el film emociona en todo momento con su melancólica mirada a la vejez y a la inminencia de la muerte, se ve con la sensación de que el guión, en el que apenas ocurre nada, no daba para una película que a pesar de su brevedad (sólo 80 minutos) se antoja excesivamente alargada. Buena película que sin embargo evidencia un cierto agotamiento en el cine del relizador argentino.

Una escena de la pelicula La ventana.

Una escena de la película "La ventana".

La segunda película de la jornada, la también argentina El frasco, de Alberto Lecchi, comparte con la película de Sorín su gusto por la sencillez y la ternura de su protagonistas, pero a diferencia de aquella apuesta por la comedia para narrar la historia de amor entre una maestra y un conductor de autobuses y las peripecias de éste para llevar una muestra de orina a la consulta del médico como favor a la maestra, a la que ama en secreto. Pocas veces una película está protagonizado por un personaje tan torpe y estúpido, en el sentido más estricto de la palabra, y pocas veces esto da para una historia tan hermosa como ésta. Con un humor extraño, a menudo surrealista e ingenuo, pero de una eficacia apabullante, El frasco es una de las mejores películas proyectadas en la Seminci y la que más risas ha arrancado en el público.

Dario Grandinetti en una escena de El frasco.

Darío Grandinetti en una escena de "El frasco".

Para cerrar la jornada y también en el genero comedia, se presentó la española Animales de compañía, dirigida por Nicolás Muñoz y con un reparto encabezado por Miguel Rellán, Mireia Ros, María Botto, Cristina Alcázar, Javier Pereira y Nancho Novo. La cinta, que gira en torno a una cena familiar con motivo del cumpleaños del padre, es una hilarante comedia acerca de la decepción de los padres, especialmente de la figura paterna, al ver como sus hijos se desvían del camino planeado para ellos. Con Nancho Novo como principal sustento humorístico de la trama, Animales de compañía, recorre uno por uno todos los tópicos y lugares comunes de las celebraciones familiares para componer una comedia desternillante, que precisamente pierde eficacia cuando el personaje de Novo sale de escena temporalmente. En ese sentido y a medida que éste pierde protagonismo, la película va a menos, pasando de ser una comedia irreverente a un drama sobre el desencanto. En definitiva, una buena película sin demasiadas pretensiones.

Miguel Rellán y Mireia Ros.

Miguel Rellán y Mireia Ros.

Rodrigo Plá defrauda en la Seminci con un cruel relato del fanatismo religioso

Posted in Crónica festival on 30 octubre 2008 by David

El mexicano Rodrigo Plá, autor de la alabada La zona, ha presentado la película Desierto adentro en la sexta jornada del festival vallisoletano. Ambientada en la guerra civil mexicana, momento en el que el culto a dios era perseguido y las iglesias clausuradas, la película de Plá narra la historia de Elías, un padre de familia que decide construir una iglesia en medio del desierto para expiar un pecado que ha costado la vida de uno de sus hijos y de un sacerdote, creyendo que la edificación del templo salvará a sus hijos del castigo divino que se producirá por sus culpas. Desierto adentro es sin duda la película más sombría y tenebrosa del festival. Con el fanatismo religioso como hilo conductor del relato, Rodrigo Plá construye una angustiosa historia que no ofrece tregua al espectador. Desesparanzada y amarga como ninguna otra, la película no cumple sus pretensiones en su totalidad al abusar de una trama repetitiva y monotona, que tiene sus mejores aciertos en una ambientacion extraordinaria y unas ajustadas interpretaciones. Correcta después de todo, aunque Rodrigo Plá deja la sensación de que a un tema tan estimulante se le podría haber sacado mucho más provecho.

Una escena de la pelicula Desierto adentro.

Una escena de la película "Desierto adentro".

A continuación llegó Villa, película del argentino Ezio Massa con la depresión económica del país sudamericano y la desmedida afición al fútbol como telones de fondo. Villa es la historia de tres amigos que viven en el humilde barrio que da título al film y que en visperas del debut de Argentina frente a Nigeria del mundial del año 2002 celebrado en Japón y Corea del Sur, tratan de conseguir un televisor en el que poder seguir el partido. Un tema sin duda interesante, el del fútbol como fenómeno social que oculta las miserias de un país, o tal vez el de dicho deporte como canalizador de una identidad común, como alivio frente a las dificultades y las diferencias sociales. El problema de la película, además de su escaso desarrollo de personajes (el guión más parece un cortometraje alargado hasta la saciedad), de una puesta en escena excesivamente dinámica, al estilo documental, que trata de dotar de forma artifical al relato de una intensidad que el guión nunca posee y de su música atronadora y molesta, es la dicción de los tres chavales protagonistas, actores no profesionales, que provoca que la mayoría de sus diálogos no puedan entenderse, algo que sucedió también con la producción alemana ambientada en Colombia, Dr. Alemán. Al igual que la primera película de la mañana, Villa es una cinta que tenía los mimbres necesarios para haberse hecho algo mucho mejor.

Una escena de la pelicula "Villa".

Una escena de la película "Villa".

La comedia brasileña “Estómago” deslumbre en la Seminci

Posted in Crónica festival on 29 octubre 2008 by David

La quinta jornada de la Seminci, que se celebra en estos días en Valladolid, dejó un sabor de boca agridulce. La primera película que se proyectó este miercoles fue La perdida de un diamante lágrima, de la hasta ahora actriz Jodie Markell. La película se presentaba con los inmejorables credenciales de contar con el guión del desaparecido Tennessee Williams, entre cuyos mayores éxitos destacan clásicos como Un tranvía llamado deseo o La gata sobre el tejado de zinc. A pesar de eso, la acogida por parte del público no ha podido ser más fría y es que la película protagonizada por una sobreactuada Bryce Dallas Howard y un flojo Chris Evans no podría resultar más impostada. Y es que uno de los peligros de contar con un guón escrito en la época dorada de Hollywood es precisamente la lejanía con las actual visión del público y constitución de la sociedad. El libreto parece pedir a gritos una actualización para limar su añejo sentido del honor y de la hipocresia, reinante en los primeras décadas del siglo XX en el sur de los Estados Unidos. La excusa argumental sobre la cual gira el conflicto de la película, la perdida de un pendiente de enorme valor, resulta débil y sobredimensionada, haciendo que el verdadero tema de la película, el conflicto de clases, representadas en una joven heredera que debe arrastrar la vergüenza de ser la hija de alguien a quien todo el mundo desprecia y de un joven y humilde empledo del economato del padre de la protagonista, se diluya en una trama banal y absurda. El abuso del preciosismo por parte de la directora tampoco ayuda a mejorar una película aburrida que sólo levanta el vuelo cuando aparece en escena una genial Ellen Burstyn. Su breve, pero intensa relación con la protagonista es lo único honesto e interesante de una película que no despertó ni un solo aplauso entre los asistentes a la seisón, algo que es la primera vez que ocurre en esta edición del festival.

Bryce Dallas Howard en una escena de "La perdida de un diamante lágrima".

Bryce Dallas Howard en una escena de "La perdida de un diamante lágrima".

Una de las más gratas sorpresas de la Seminci y probablemente la que ha recibido la reacción más entusiasta por parte del público es Estómago, primera comedia que se proyecta y debut de Marcos Jorge en la dirección de largometrajes. Con una curiosa estructura narrativa que combina de forma muy dinámica dos lineas temporales diferentes, Estómago es la historia de un mendigo que deambula de un lado a otro hasta que finalmente obtiene un empleo de cocinero en un modesto restaurante para saldar la deuda con el dueño, al que ha intentado robar al intentar marcharse sin pagar. Poco a poco va escalando en el mundo de la cocina hasta entrar como ayudante de un lujoso restaurante, a la vez que mantiene una relación sentimental con una prostituta. Al mismo tiempo vemos al protagonista en la cárcel, donde trata de ganarse el favor de sus compañeros de celda por medio de los suculentos platos que cocina para ellos. De este modo, irá ascendiendo en el variable orden jerarquico de la prisión. Estómago muestra como el poder puede cambiar a las personas, desde la ingenuidad e inocencia inicial de este cocinero que no encuentra su lugar en el mundo, hasta su astucia final, una vez ha encontrado su realización personal en la cárcel en la que cumple condena. Con un humor inteligente y a la vez tierno, Estómago es una película que se hace querer y ya es una clara candidata a llevarse el premio del público.

Joäo Miguel y Fabiula Nascimento en una escena de Estómago.

Joäo Miguel y Fabiula Nascimento en una escena de "Estómago".

Lo peor de la jornada llegó con la fallida Dr. Aleman. La película de nacionalidad alemana, pero ambientada en una ciudad colombiana, narra la historia de un médico alemán que llega a Colombia para hacer sus prácticas en el servicio de urgencias de un hospital de la localidad. Pronto se verá envuelto en el sórdido mundo de la droga y la mafia. El principal defecto de la película rádica en la imprecisión y ambigüedad del personaje protagonista que oscila de forma bastante arbitraria entre la generosidad y la implicación con los problemas de su asfixiante entorno y la indiferencia más absoluta. La trama, que le enreda con un grupo mafioso, tampoco está demasiado trabajada y se resuelve de la forma mas previsible. Una cobinación de drama social y thriller que no funciona en ninguna de sus vertientes.

August Diehl y Marleyda Soto en una escena de Dr. Alemán.

August Diehl y Marleyda Soto en una escena de "Dr. Alemán".

Una historia sobre la resistencia danesa contra la ocupación nazi, lo más destacado de la cuarta jornada de la Seminci

Posted in Crónica festival on 27 octubre 2008 by David

Parece que no va a haber una jornada de la Seminci sin que el público emita alguna queja contra la organización del festival. Si en días anteriores la venta de entradas a través de Internet trajo de cabeza a unos espectadores indignados, ayer fueron los subtítulos de algunas de las proyecciones en los cines Manhattan las que desataron la ira del público ante la imposibilidad de disfrutar de una películas que no podían seguirse adecuadamente debido a la falta de visibilidad de los rótulos.

Esta cuarta jornada de la Seminci ha comenzado con una notable película danesa que cuenta la resistencia del país nordico contra los invasores alemanes durante la II Guerra Mundial, desde el punto de vista de dos de estos valientes insurgentes, que dan título al film. Flame and Citron es una película que no aporta nada en absoluto al lenguaje cinematográfico. Con elementos de películas tan estimables como Michael Collins, Munich o Deseo, peligro, la película, dirigida con gran destreza y un crudo e hiperrealista sentido de la violencia por el debutante Ole Christian Madsen, combina con precisión y equilibrio el cine-espectáculo con una historia oscura y perturbadora repleta de engaños y traiciones. Cine modélico y muy entretenido para despertar al público en la madrugadora primera sesión de las ocho y media de la mañana.

Peter Mygind, Mads Mikkelsen y Thure Lindhardt en una escena de Flame y Citron.

Peter Mygind, Mads Mikkelsen y Thure Lindhardt en una escena de "Flame y Citron".

La segunda película de la jornada bajó un poco el listón, no demasiado, sobre los logros de la cinta danesa. El documental español Una cierta verdad, acerca de los pacientes del ala de psiquiatría de un hospital barcelonés convenció al público asistenta gracias a un tema oculto tratado sin el sensacionalismo en que sería fácil haber caído dado lo espinoso del problema. Se le puede achacar sin embargo, y siendo un documental puede ser un defecto grave, la escasa entidad reveladora de la película. Se echa en falta algo más de profundidad en esta indagación en la mente humana que sólo araña la superficie, pero la complejidad de los mecanismo cerebrales hacía complicada la aventura. A su favor cuenta con un personaje hilarante, esquizofrénico y que se resiste a continuar con la medicación a la que acusa de todos sus males, que ocupa la mayor parte del metraje con sus surrealistas y brillantes disquisiciones con un asistente social que trata de persuadirle para que cambie su opinión. Sobre este hombre, de mente tan errática como lúcida e incomprendida, descansa casi todo el peso de un documental del que sobran bastantes minutos.

Una escena del documental "Una cierta verdad".

Una escena del documental "Una cierta verdad".

La última película de la jornada fue la más arriesgada y novedosa en su concepción original. Compuesta por diálogos improvisados y rodada en tan solo cinco días, el film finlandés Los reyes magos de Mika Kaurismäki, hermano del también director Aki Kaurismäki, cuenta con asombroso naturalismo el encuentro de tres amigos que atraviesan graves problemas personales en nochebuena. Tras el reencuentro se trasladarán a un karaoke del que serán sus únicos clientes y donde podrán dar rienda suelta a las confesiones y reproches más intimos. Improvisar unos diálogos a partir de unas cuantas pautas ya es una proeza que merece el aplauso aunque el resultado sea notoriamente mejorable. La película basa su eficacia en la excelente química entre los tres actores principales y en su visión finalmente optimista y liberadora de la amistad y la vida que acaba redimiendo a los tres infelices protagonistas, que sólo necesitaban beber unas cuantas copas y una buena compañía para dejar volar sus miserias. Una al menos correcta película que es mucho mejor de lo esperado dados sus métodos.

Una escena de la película "Los reyes magos".

La Seminci proyecta una de las favoritas para ganar la espiga de oro

Posted in Crónica festival on 27 octubre 2008 by David

En lo extracinematográfico la Semana Internacional de Cine de Valladolid continuó con el mismo caos organizativo de las dos jornadas anteriores y es que el fallo en el sistema informático que aún coleaba había hecho que se vendieran entradas individuales en las localidades ocupadas por los abonados.

En lo estrictamente cinematográfico los sufridos espectadores han visto recompensada su paciencia con la proyección de la película alemana de Doris Dörrie, Cerezos en flor, desde el día de hoy una de las favoritas para llevarse el máximo galardón del festival. Cerezos en flor es la historia de un hombre que padece una enfermedad terminal, algo que sólo su mujer conoce. Sin querer contarselo, la mujer, aficionada a la danza oriental, trata de convencer a su marido para que visiten a uno de sus hijos, que vive en Tokyo, consiguiendo únicamente un breve viaje a Berlín para ver a sus otros dos hijos. La película cuenta con una interpretación brillante por parte de Elmar Wepper, que interpreta al esposo, cuya existencia monótona y sometida a las rigidas convenciones de su trabajo y vida en un pequeño pueblo alemán, da un vuelco cuando un acontecimiento luctuoso le lleva al borde del precipicio. Cerezos en flor desconcierta al principio, manteniendo al protagonista con una coraza que nos impide vislumbrar de él más que unos cuantos comportamientos aprendidos que evidencian la rectitud de su estilo de vida. En esta primera parte, contada desde el punto de vista de la esposa, una mujer resignada a la apatía de su marido, el cual ha truncado sus sueños sin saberlo, el espectador puede sentir cierta indiferencia por lo que ve en pantalla, pero es en la segunda parte del relato, cuya acción se traslada a la capital nipona, cuando los acontecimientos se desencadenan de una forma sorprendente, cuando toda la primera mitad del film cobra sentido hasta dejarnos la sensación de haber asistido a una experiencia vital, a una Obra Maestra capital del cine contemporaneo. Cerezos en flor habla de como dos personas pueden llevar casadas cuarenta años, amarse hasta el paroxismo y no conocerse en absoluto, y de como la muerte añade una nueva perspectiva, el comienzo del verdadero conocimiento mutuo. Es poco probable que el festival nos regale una película tan sensible y sublime como Cerezos en flor.

Elmar Wepper y Aya Irizuki en una escena Cerezos en flor.

Elmar Wepper y Aya Irizuki en una escena de "Cerezos en flor".

La segunda película de la jornada era una de las más esperadas por los amantes del buen cine, y es que el israelí, Amos Gitai, viejo conocido del festival, el cual le dedicó una retrospectiva en ediciones pasadas, parecía una buena garantía de calidad entre demasiados debutantes y desconocidos para el gran público. A pesar de los credenciales, Gitai decepcionó con su aburrida crónica del exterminio nazi. La historia gira en torno a un hombre de raíces judías que busca su identidad con ocasión del juicio televisado en 1987 contra el nazi Klaus Barbie y al silencio de su madre, que sobrevivió al holocausto en Francia (no así sus padres), y ahora se niega a colaborar con las investigaciones de su hijo. Algunos afirmarán que Más tarde, comprenderás es una película admirablemente contenida en tiempos de estridencias dramáticas y narrativas y en efecto, así es. Pero Amos Gitai naufraga en casi todos los aspectos de una película que adolece de una preocupante falta de intensidad y de un dolor, en el caso del hijo, que nunca parece justificado, lo que va en detrimento de la credibilidad de una película en la que sólo Jeanne Moreau, como la madre, escapa de la mediocridad.

Jeanne Moreau en una escena de Más tarde, comprenderás.

Jeanne Moreau en una escena de "Más tarde, comprenderás".

Para terminar el día, el festival proyectó el debut en la dirección de Amy Redford, hija del actor y realizador Robert Redford. La guitarra, que así se titula, es el relato de los últimos meses de una joven que ha perdido a su novio y su trabajo y que está a punto de perder todo lo demás, pues le ha sido diagnosticado un cáncer de laringe irreversible. La película de Amy Redford parece más el capricho de una persona que siempre ha estado a la sombra de su padre, que una verdadera obra madura. A pesar de todo, es de elogiar el riesgo y la frescura de la propuesta, y es que no es sencillo empatizar con el público con una historia que descansa casi exclusivamente sobre los hombros de un solo interprete (la actriz Saffron Burrows, que a veces comparte plano con una repartidora de pizzas y un transportista de muebles), que se desarrolla en las tres cuartas partes del metraje en un solo escenario (un amplio loft neoyorkino) y que toma decisiones que la apartan del realismo y de lo creíble. La película peca de un tono demasiado frivolo, o habría que decir vacuo, de una vocación posmodera en exceso autocomplaciente y de una finalidad que el espectador nunca acierta a adivinar. Lo que sí se adivina es ese giro de guión final que se preveía desde la mitad del metraje y que una vez llega se antoja inútil y caprichoso, tanto como la propia naturaleza de una película que intenta emparentarse con el mejor cine de Sofia Coppola, otra hija de un celebre realizador, tomando de ésta únicamente sus exquisitas formas.

Saffron Burrows en una escena de La guitarra.

Saffron Burrows en una escena de "La guitarra".